La visión olvidada

No disponemos de un ojo, a cada lado de la nariz, por razones decorativas.

La naturaleza nos dotó de dos ojos para poder percibir el mundo en tres dimensiones. Como ambos miran, de manera coordinada y simultánea el mismo objeto bajo ángulos dispares, el cerebro puede recrear la profundidad estereoscópica. Gracias a este fenómeno, podemos emular la visión tridimensional a partir de imágenes planas de ...

La naturaleza nos dotó de dos ojos para poder percibir el mundo en tres dimensiones. Como ambos miran, de manera coordinada y simultánea el mismo objeto bajo ángulos dispares, el cerebro puede recrear la profundidad estereoscópica.

Gracias a este fenómeno, podemos emular la visión tridimensional a partir de imágenes planas de una misma escena, captadas bajo ángulos distintos. Si cada una de ellas llega a cada ojo por separado, por ejemplo a través de unas gafas anaglifas (rojo/verde) o polarizadas (cines en 3D), el resultado de su fusión cerebral es la aparición de la tercera dimensión.

Ambos ojos miran para ponerse de acuerdo con el objeto de fusionar sus imágenes respectivas en una única potencialmente procesable por las áreas visuales del cerebro, una percepción cuya tridimensionalidad añadirá más y mejor información para desenvolvernos en el entorno. Pasamos del "mirar" con los ojos a "ver" con el cerebro.

Bípedos y binoculares

Si somos bípedos es porque, además de disponer de dos pies, tenemos que coordinarlos de manera eficaz para mantenernos erguidos o agachados, saltar, andar o correr. Si cada pierna fuera por su lado, sin ponerse de acuerdo con su compañera, no seriamos bípedos, sino "monópedos", saltando a la pata coja de forma caótica o cayendo estrepitosamente por el suelo con las piernas retorcidas.

Igual que somos bípedos somos binoculares. Disponemos de dos ojos mucho más allá de lo bonito que queda uno a cada lado de la nariz. Su función es coordinarse y trabajar en perfecta armonía para podernos centrar en el espacio, calcular distancias y volúmenes, saltar de un punto a otro o seguir un objeto en movimiento de manera rápida, eficaz y segura.

Si una buena coordinación podal es la garantía de equilibrio, eficiencia y confort al desplazarnos, una buena coordinación ocular es la garantía de centrar, identificar y procesar con eficacia y comodidad aquello que miramos. La Visión va mucho más allá de una buena vista o agudeza visual; la visión es un conjunto de habilidades que nos permiten interactuar de manera efectiva con el entorno y entre estas habilidades, la visión binocular es fundamental.

Si para valorar que una persona anda bien vamos más allá de considerar cada pie por separado para también estudiar la coordinación entre ambos. ¿Por qué para valorar el Ver bien nos quedamos, en muchos casos, limitados al examen monocular?

Puedes leer el artículo completo en el PDF adjunto.

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